Con mi sister horas antes de dar a luz. Yo disfrazada de Demis Rusos
Con mi pequeñita en su primer día de vida
La Luna más brillante y preciosa del mundoRecapacitando y pensando en todo el transcurso de estos meses, me doy cuenta de que en la porra debería haber apostado que Luna nacería el día exacto que le tocaba, pues no es que sea baboseo de madre (que también), es que es así...ha sido y es una niña ejemplar de libro, tanto durante el embarazo, como en el parto y en estos momentos, en la vida diaria.No sé cómo me saldrá de tocho todo lo que me apetece contar, ni si tendré tiempo para ello, pero esta crónica quedará para la posteridad y tengo muy claro, que va a ser la más importante y maravillosa de mi vida...así que, aquí va.
Hoy domingo, Luna celebra su primer cumplesemana. No puedo dejar de revivir cada hora del domingo pasado sin sentir una emoción tremenda.
El sábado pasado por la noche, tal como ya conté, fui a la boda de una de mis grandes amigas (Raki). Me sentía muy feliz de poder ir, ya que durante todos estos meses, siempre pensé que sería imposible verla tan guapísima vestida de blanco.
A la boda íbamos sólo las chicas, así que para ser el inicio del nacimiento de mi niña, fue particularmente especial, ya que estar rodeada de mis mejores amigas/mamis con experiencia infinita, me ayudó a vivir las primeras contracciones y la pérdida del tapón mucoso, casi como parte de un juego de mesa.
Hasta casi las 4 de la mañana aguanté marea con las chicas pendientes de mis caretos cuando aquellos dolores menstruales (que yo desconocía hasta ese día), se ponían en marcha...riéndonos e imaginando cómo podían suceder las cosas si tardaba mucho en volver a casa.
Por otro lado, los chicos tenían otra fiesta (el cumple de mi amigo Coke), por lo que cuando llegué, estaba sola.
Me relajé todo lo que pude, puse música reiki en mi ipod y tranquilamente en la cama empecé a cronometrar las contracciones. Entre dormirme y despertarme, se hicieron las 8.30 de la mañana, hora en la que decidí despertar a Juan y por teléfono, a mi matrona.
Todo fue sucediendo tal y como supuse sería, por lo que con toda la parsimonia del mundo, fui preparando lo que quería llevarme, duchándome, desayunando bien e imaginando con expectación, lo poquito que faltaba para ver la Luna de cerca. Jamás pensé que fuese a vivir esos momentos tan relajada y poco asustada. Los dolores que iban incrementando eran el anuncio de su llegada y más que temerlos, deseaba que se sucediesen sin pensar más que en ella.
A las 11 llegamos al hospital. La matrona, que conocía perfectamente mi plan de parto con todos mis deseos (la mayoría opuestos al protocolo del hospital), se comportó conmigo con tanto cariño y respeto, que no tengo más que palabras de agradecimiento para ella.
Su frase tras comprobar que a pesar de tantas contracciones y tan seguidas, aún estaba muy poco dilatada, me dijo: "como yo sé todo lo que quieres y es diferente, sin postrarte en una cama ni monitores ni demás historias, te voy a llevar a una habitación y allí aguantarás hasta que tú quieras".
Y así fue...Juan y yo en una habitación solos desde las 11 y pico de la mañana, hasta las 7 de la tarde, viviendo la dilatación a mi manera, levantándome, cogiéndome fuerte a la barra de la cama, agachándome, masajeándome, sentándome...y entre contracción y contracción (unos pocos minutillos)....durmieeeeeeeeeeeeeeeennnnnnnnndoooooooooooooooo...¡¡¡qué sueñazo tenía, por dios!!!!!!!!...me acordaba de la boda y todos los granos de arroz tirados!!!!!!!!!!!!!!!!
Ahora pienso que fueron muchas horas, pero allí, prometo que se me hicieron cortas. Cuando vino la matrona y comprobó mi estado de dilatación, soltó aquello de "esto ya está en su punto"...y así fue como en un pis pas, sucedió todo como en una película de magia e ilusión, que aún a día de hoy, no llego a explicar. Fue como estar soñando y viviendo a la vez. Me rodeaba un halo de euforia increíble gracias al que todo parecía fácil, a pesar incluso de que las últimas contracciones ya con una minidosis de oxitocina, fueron para chuparse los dedos (hasta los de los pies).
La matrona avisa ya al ginecólogo para que venga, también al anestesista para que me ponga una poquita dosis de epidural. Siento una pierna dormida y la otra no, pero tras esos últimos dolores, aquello ya simula el paraíso. Me duermo y me despierto. Todo esto sucede en milésimas de segundo para mi, pues desde las 7 que me han bajado, son las 8 y pico y ya me pongo a empujar. La matrona alucina con mi fuerza, también así el ginecólogo, que los denomina "empujones de maratoniana, que con 3 más, sale la pequeñaja". 3 más y corona, 3 más y se asoma, 3 más y siento como sale de mis adentros, veo como la levantan en alto y noto el contacto de su piel con la mía. Ufff...empiezo a llorar a moco tendido, hasta con desconsuelo, aquello supera todos mis sueños, todas mis visualizaciones cuando hacía reiki a esa situación, todo el amor que había ido repartiendo a lo largo de mi vida. Aquello es mucho más.
La tengo sobre mi, desnudas las dos y de allí ya no se la llevan ni para lavadas ni vacunas ni nada, tal y como lo había pedido. Juan corta el cordón umbilical, ella llora, da una bocanada de aire gigante, abre los ojos y me mira. Nos miramos. Ella se relaja y yo lloro sin poder parar. Le hablo, le digo que es la más guapa del mundo, que la quiero...no sé...miles de cosas que me vienen directas desde el corazón y que no puedo parar de decir..."bienvenida a la vida mi Luna, qué felices vamos a ser mi niña". Ella se remueve sobre mi pecho y empieza a lamerme. Ya es feliz.
Ps1: Luna pesó 3,5 kgs y midió 51 cms. Es una niña super sana (sacó su primer 10 en el test de apgar), espabilada y risueña (es alucinante que con tan poquitos días, se ría con cada beso que le doy en la boca o con las canciones que le canto). Come de mis tetas desde el primer momento, como si se acabara el mundo e igual que come, duerme.
Ps2: No sé de dónde se habrá sacado el cronómetro, pero cada 3 horas exactas se despierta. Eso es tener espíritu de corredora y lo demás son cuentos.
Ps3: Mi aumento total de peso durante el embarazo fue de 10kgs. Nada más nacer, ya perdí 6...¡¡lo tenía todo la bandida!!. Gracias a muchos ejercicios que hice (tanto kegel, como de estiramiento manual de vagina), ni episiotomía me hicieron (aunque llevo unos poquitos puntos por desgarro al darse ella la vuelta).
Ps4: Gracias a todos por cada sms, llamada, mail, regalos, flores, por estar pendientes de las dos, por tantísimo cariño recibido. Soy infinitamente feliz.
PS5: más fotos de Luna
AQUÍ (si no las podéis ver, en el picasa de momentos Syl aquí a la derecha están).